jueves 6 de marzo de 2008

Solo

El pequeño Melchor de once añitos está llorando sobre la dura almohada. “No puede ser”, “¿Por qué?”, se pregunta. Respira hondo, hasta el fondo de sus pulmones. Otra vez y otra más. Sus labios están carmesí, como su sangre, como sus ojos. Levanta la mirada. Repara que su habitación es triste, como él; extraña verla feliz con la visita de sus primos, con sus juguetes, con su poster del hombre araña pegado en la puerta, con sus incontables canicas guardadas en una botella de gaseosa, extraña verla sonreír, reírse a carcajadas como un payaso de los que animaron alguna vez sus cumpleaños.
La bronca que lleva encima por la pubertad está a punto de estallar como un volcán al cual nadie le ha dado la debida importancia, ni sus padres. Melchor juega con las formas de las sábanas que lo envuelven como un fardo, siente frío, es verano, es Lima, es el Callao, siente escalofríos. Tiene fiebre.
La mandíbula mediana y bien puesta de Melchor está temblando a velocidades inalcanzables, incontrolables, increíbles, alucinantes. Está solo. Sus padres yacen en la habitación continua, pero él está solo. No quiere ayuda de ellos, está cansado de escuchar sus problemas, no quiere ser de nuevo la causa de riñas, golpes, lágrimas y sacrificios.
Además que Melchor sabe de sobra que es un inútil, lo oye a cada rato de parte de papá. También está convencido que es un holgazán, nadie mejor que el profesor de primaria para recordárselo cuando pueda. Su madre lo quiere mucho, ella no sabe que su papá lo insulta ni que lo golpea, pobre su madre, tan ingenua, tan tonta.
Melchor se ha puesto de pie, parece un caramelo gigante así, envuelto con esa frazada. Se dirige a los cajones de ropa para vestirse con ropas más gruesas, Melchor ignora que está alimentando muy bien a la creciente fiebre, tiene frío, es verano, pero tiene mucho frío, cada vez más. Se abriga.
Se lanza sobre su cama. Hoy su padre lo golpeo contra todo pronóstico. Melchor se rehusó a pasarle el control remoto de la televisión porque éste se hallaba en el oscuro cuarto de ellos, sus padres. El Señor Huamán perdió los papeles, la calma, los controles remotos, pero si dio con su correa de cuero, la extrajo de su cintura con fiereza, sus ojos se endiablaron. Jadeaba. La baba se le caía por un lado, los músculos se le endurecieron, sus dientes se apretaron contra ellos mismos. La correa caía por todos lados.
Melchor cayó al piso. Se retorcía por el dolor. Comenzó a arrastrase como un caracol jorobado, como si el dolor pesara más que su propio cuerpo. Se arrastraba en dirección al cuarto de sus padres. Se arrastraba por indicaciones de su iracundo padre. Se arrastraba escoltado por los látigos que le exigían rapidez, también por los gritos que propagaron el dolor de la conciencia torturándola hasta casi matarla.
Mamá llega temprano del trabajo. Dónde estaba, por qué no aparece. El padre aprovecha para descargar su pésimo día sobre el inocente cuerpo de Melchor, quien ahora ya sabe que no sólo es inútil y holgazán; sino, además, que es un pinche miedoso, hijo de puta, cobarde, carajo, maricón. También aprendió que los verdaderos hombres no tienen miedo a nada ni a nadie. Él puede que sea Maricón, pero prefiere creer que aún es niño y no un hombre.
Melchor se ha quedado dormido. La fiebre lo desmayó por ratos, ahora duerme. Se durmió llorando menos, soñando con ser hombre y no llorar jamás de los jamases.
Al día siguiente Melchor no pudo volver ver la luz del día, no volvió a amanecer su alegría de niño púber ni sus travesuras ni sus lágrimas. Melchor amaneció muerto y sin fiebre.

7 comentarios:

  1. Sin palabras. Muy sentido.

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  2. Super!!! Sigue escribiendo.

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  3. Susana María GentaMar 10, 2008 08:24 AM

    Has elegido un tema terrible, el del abuso emocional y físico. Lamentablemente aquellos que lo perpetran fueron pasibles del mismo. Buen escrito, amargo, pero buen escrito. Un cariño. Blue Spring

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  4. Es muy emotivo, nos ayuda a recordar que aquellos niños nesecitan de nuestras oraciones y ayuda ,Dios te Bendiga !! ; sigue escribiendo.

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  5. Es verdad, mucho de eso se ve. Es bueno que hallas enfocado esa cruda realidad.

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  6. Bien antho, vale y ademas hoy escuche de M.A. Nuñez q los mas importante de la iglesia y del mundo es comprender y amar a los q mas lo necesitan, empezando por los niños. :)

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